Cómo hacer un jardín en miniatura: los terrarios

plantas terrario

Un terrario es un espacio en miniatura en el que reproducimos unas condiciones concretas, como por ejemplo las que se dan un bosque, un desierto o una selva tropical. Son muy vistosos y tenerlos en casa puede ser muy beneficioso para aportar un toque “verde” diferente al de las plantas comunes y además podemos ir aprendiendo mucho sobre los diferentes ecosistemas que creamos con ellos.

Hacer un terrario es muy sencillo. Puedes empezar con una pecera, un jarrón o con un recipiente que tenga, al menos, una de sus paredes de cristal y una boca ancha para poder gestionarlo. Necesitas poner grava o pequeñas piedras primero (de 2 a 4 cm) y luego una capa musgo seco sobre la que pondremos otra de 3 ó 4 cm de tierra con compost (o mezclado con arena en proporciones 1:3 si el terrario será un desierto). A continuación pulverizas agua y trasplantas o siembras las plantas elegidas, vuelves a pulverizar y añades elementos decorativos que desees como guijarros, piedras, conchas, ramas, etc.

A la hora de elegir las plantas es importante combinar plantas altas con otras rastreras para crear diferentes alturas, también podemos poner plantas de diferentes colores y jugar con las texturas de hojas, ramas, etc. Dependiendo de las dimensiones de tu terrario puedes incluso incorporar bonsáis

Para un terrario tropical puedes poner hiedras, bromelias, musgo, begonias, orquídeas, ficus, fittonia, helechos, etc.

Para reproducir un desierto puedes usar cactus, tomillo, carnívoras o suculentas.

Para el terrario que reproduzca un bosque podemos usar violetas africanas, enredaderas, helecho, musgo, bonsáis, zebrinas, parietarias, etc.

En cualquier caso, busca siempre variedades pequeñas para que se puedan adaptar a nuestro terrario.

Es importante que el terrario esté ventilado, para  que no haya un exceso de condensación del agua.

A la hora de regar un terrario lo haremos pulverizándola desde arriba y no debemos abusar del agua, pues el drenaje es escaso y podrían pudrirse. En el caso del terrario tropical requerirá de riegos más frecuentes pero más breves, para mantener la humedad que necesita.

Es muy importante que evites exponer el terrario al sol directo porque el cristal hace el efecto lupa sobre las plantas y las podría incluso llegar a quemarlas. No obstante, recuerda que es importante que tenga luz indirecta para que las plantas puedan crecer bien.

Tampoco es recomendable poner los terrarios cerca de fuentes de calor (radiadores) o de frío (aire acondicionado).

Dentro del mantenimiento del terrario también deberemos realizar podas para mantener un tamaño óptimo de las plantas que hemos elegido.

Si ves que alguna planta está afectada por alguna enfermedad, es preferible sacarla del terrario para que no ocurra con todas.

terrario grande

terrario colgante

terrario caja

terrario suculentas

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Demostrado, los Tomates Ecológicos son Más Sanos

Tomate EcológicoDemostrado, los Tomates Ecológicos son Más Sanos que los cultivados con nuevas técnicas de cultivo

Los tomates ecológicos son más beneficiosos para la salud que los cultivados de manera tradicional debido al nivel de antioxidantes que se encuentran en los primeros, según un
estudio comparativo publicado por el Journal of Agricultural and Food Chemistry.

El análisis, dirigido por la química-alimenticia de la Universidad de California Alyson Mitchell y recogido por la prensa, se basa en una comparativa realizada entre ambos tipos de tomates a lo largo de diez años.

Según el estudio, los niveles de los flavonoides quercetina y kaempferol fueron entre un 79 y un 97 por ciento superiores en los tomates ecológicos en comparación con los cultivados de forma tradicional.

Estos tipos de flavonoides son unos antioxidantes conocidos por contribuir areducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la demencia y algunos tipos de cáncer, recordó el análisis.

Las diferencias en la calidad del abono, los tipos de riego y el manejo del producto cosechado han hecho difícil las comparaciones directas entre ambos tipos de tomates en el pasado, según Mitchell.

En este estudio, sin embargo, los investigadores han usado los datos de un proyecto a largo plazo en el que se emplearon técnicas agrícolas estandarizadas.

En opinión de Mitchell, los hallazgos se basan en la disponibilidad de nitrógeno.

Los flavonoides son producidos como un mecanismo de defensa que puede estar provocado por una deficiencia en los nutrientes.

El nitrógeno inorgánico en el abono tradicional resulta de muy fácil acceso para las plantas, por lo que el equipo de investigadores considera que los flavonoides se producen por el exceso de fertilización.

Beneficios de la agricultura ecológica

Agricultores300x200AGRICULTURA ECOLÓGICA

La agricultura ecológica, también llamada orgánica obiológica, se basa en el cultivo que aprovecha los recursos naturales para, por ejemplo, combatir plagas, mantener o aumentar la fertilidad del suelo, etc., sin recurrir a productos químicos de síntesis como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, y similares, y en la no utilización de organismos que hayan sido modificados genéticamente, los transgénicos. De esta forma se consiguen alimentos más naturales, sanos y nutritivos. Además,  se ayuda a conseguir una mayor sostenibilidad del medio ambiente causando el mínimo impacto medio ambiental.

Hay varios tipos de agricultura ecológica que se basan en el equilibrio y respeto con el medio ambiente, como son, la agricultura Biodinámica,  la agricultura Natural o Fukuoka, la agricultura sinérgica, la agricultura Mesiánica, la Permacultura, etc.

 

Estas son algunas razones para consumir productos ecológicos:

 Son saludables

Los productos ecológicos son más saludables ya que están libres de residuos tóxicos persistentes procedentes de pesticidas, insecticidas, antibióticos, fertilizantes sintéticos, aditivos y conservantes, muchos de ellos utilizados en la agricultura convencional para eliminar insectos o plagas y combatir enfermedades, para añadirles color y brillo (manzanas, naranjas, etc.) y que a medio o largo plazo producen causas muy negativas en nuestro organismo, como por ejemplo Párkinson. Al no contener substancias artificiales, los alimentos procedentes de la agricultura ecológica son asimilados correctamente por el organismo sin alterar las funciones metabólicas. Según los especialistas en nutrición, gran parte de las enfermedades degenerativas tienen su origen en la alimentación.

Otra característica de la agricultura ecológica es que, al cultivar los alimentos en suelos equilibrados por fertilizantes naturales, los productos son más nutritivos ya que contienen unos niveles más altos de vitaminas –especialmente la C–, minerales esenciales –calcio, magnesio, hierro, cromo…–, antioxidantes –que ayudan a prevenir determinadas enfermedades como el cáncer–, hidratos de carbono y proteínas.

Aquí puedes ver tablas comparativas de alimentos ecológicos y convencionales

 

No contienen aditivos sintéticos

Los alimentos ecológicos no contienen aditivos de síntesis que pueden provocar problemas en la salud tales como insuficiencias cardíacas, osteoporosis, migrañas, alergias, hiperactividad, Párkinson, etc.. Cabe destacar que los productos biológicos, cultivados sin el uso de agroquímicos, respetando los ritmos naturales y sin aditivos, son equilibrados y muy ricos en nutrientes. Por otro lado, diferentes estudios han demostrado que no es imprescindible la incorporación de sustancias de síntesis en el cultivo o producción de alimentos ni en su conservación posterior. No hace falta buscar productos fuera de temporada para colmar las necesidades nutricionales de nuestro organismo.

 

No contienen pesticidas

Centenares de pesticidas químicos son utilizados habitualmente en la agricultura convencional lo que provoca que restos de residuos de pesticidas aparezcan en los alimentos procedentes de esta agricultura que ingerimos diariamente. Diferentes estudios toxicológicos realizados demuestran la relación existente entre los pesticidas y ciertas patologías como el cáncer, las alergias y el asma.

El uso de pesticidas también es perjudicial para la salud del trabajador agrícola, un problema serio especialmente en países en desarrollo, donde el uso de pesticidas está poco regulado.

Por otra parte, en Europa se ha ocultado la alta toxicidad del glifosato.

A su vez, la utilización de estas sustancias daña el medio ambiente y conlleva un coste adicional a la sociedad, ya que ésta debe eliminar los residuos que los pesticidas dejan en la naturaleza.

 

No contienen organismos genéticamente modificados

En la agricultura ecológica no se autorizan los organismos genéticamente modificados (OGM). El cultivo de OGM tiene consecuencias negativas para el medio ambiente y faltan investigaciones sobre las consecuencias a largo plazo del cultivo transgénico; actualmente no existen resultados científicos que demuestren que el cultivo de OGM y los alimentos transgénicos sean inofensivos para el medio ambiente y la salud humana, y ya se conocen efectos indeseados por la ingesta de plantas modificadas genéticamente .

Además, tan sólo cuatro compañías controlan la alimentación mundial 

La agricultura con organismos genéticamente modificados conduce hacia la uniformidad genética y con ello hacia una erosión genética, lo que significa una pérdida de variedad, con grandes extensiones de un mismo cultivo. La agricultura ecológica quiere conservar e impulsar la variedad genética de las especies y tipos, y con ello la riqueza de los paisajes de cultivos autóctonos. Aquí tienes más detalles sobre la pérdida de biodiversidad

 

Son sostenibles con el medio ambiente

Respetar el medio ambiente es una de las máximas de los productos ecológicos; cuando consumimos alimentos de cultivo ecológico colaboramos en la conservación del medio ambiente y evitamos la contaminación de la tierra, el agua y el aire.

La agricultura ecológica es la más respetuosa con la fauna, la que genera una contaminación más baja de aerosoles, produce menos dióxido de carbono, previene el efecto invernadero, no genera residuos contaminantes y ayuda al ahorro energético y de los gobiernos, ya que en el cultivo y en la elaboración de los productos se aprovecha el máximo de recursos renovables.

Cabe destacar que la disminución de la diversidad biológica es uno de los principales problemas ambientales de la actualidad; la agricultura orgánica preserva las semillas para el futuro, impidiendo, de este modo, la desaparición de algunas variedades de gran valor nutritivo y cultural.

 

Tienen máximos niveles de calidad

Los alimentos ecológicos provienen de la agricultura ecológica, que utiliza un sistema de producción de la máxima fiabilidad pues está sujeto a una trazabilidad desde el campo hasta la mesa mediante el Reglamento Europeo 834/2007.

Todos los agentes que intervienen en la cadena agroalimentaria están sujetos al control e inspección de las materias primas utilizadas, el proceso de elaboración, el envasado, el etiquetado, etc. mediante las empresas de control y certificación acreditadas.

 

Son respetuosos con la naturaleza

La agricultura ecológica fertiliza la tierra y frena la desertificación; favorece la retención del agua y no contamina los acuíferos; fomenta la biodiversidad; mantiene los hábitats de los animales silvestres, permitiendo y favoreciendo la vida de numerosas especies; respeta los ciclos naturales de los cultivos, evitando la degradación y contaminación de los ecosistemas; favorece la biodiversidad y el equilibrio ecológico a través de diferentes prácticas: rotaciones, asociaciones, abonos verdes, setos, ganadería extensiva, etc.; potencia la fertilidad natural de los suelos y la capacidad productiva del sistema agrario; recicla los nutrientes incorporándolos de nuevo al suelo como compost o abonos orgánicos, y utiliza de forma óptima los recursos naturales.

En resumen, respeta el equilibrio de la naturaleza contribuyendo a la preservación del ecosistema y al desarrollo rural sostenible.

 

Son más sabrosos

Los productos ecológicos, al ser elaborados de forma más artesanal y cuidadosa, recuperan los gustos originales y tienen mejor sabor. Debido a que las plantas sólo son regeneradas y fertilizadas orgánicamente, éstas crecen más sanas y se desarrollan de mejor forma, conservando el auténtico aroma, color y sabor. Por ello, muchos consumidores prefieren alimentos ecológicos, ya que conservan el verdadero gusto de cada ingrediente y les permite recuperar el sabor tradicional de los alimentos. Además, los alimentos ecológicos se conservan mejor que los convencionales.

¿Quién tiene miedo a la agricultura ecológica?

a agricultura ecológica ha despertado en los últimos tiempos las más variadas “iras”, siendo objeto de todo tipo de calumnias. Su éxito y múltiples apoyos han sido proporcionales a las críticas recibidas. Sin embargo, ¿quién tiene miedo de la agricultura ecológica? ¿Por qué tanto esfuerzo en desautorizarla?

Todas estas preguntas fueron formuladas en un artículo anterior, donde analizábamos las mentiras detrás de afirmaciones como “la agricultura ecológica no es más sana ni mejor para el medio ambiente que la agricultura industrial y transgénica”. Hoy, abordaremos otras en relación a su eficiencia, el precio y la falsa alternativa que significa una “agricultura ecológica” al servicio de las grandes empresas. Como decíamos entonces: ante la calumnia, datos e información.

De la eficiencia y el precio

“La agricultura ecológica es poco eficiente y cara”, dicen sus detractores. Quienes realizan esta afirmación olvidan que es precisamente el actual modelo de agricultura industrial el que desperdicia anualmente un tercio de los alimentos que se producen para consumo humano a escala mundial, unos 1.300 millones de toneladas de comida, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Se trata de una agricultura de “usar y tirar”. En consecuencia, ¿quién es aquí el ineficiente? Aunque, más allá de estas cifras, es obvio que el actual modelo de agricultura industrial, intensiva y transgénica no satisface las necesidades alimentarias básicas de las personas. El hambre, en un mundo donde se produce más comida que nunca, es el mejor ejemplo, tanto en los países del Sur como aquí.

Por su parte, la agricultura ecológica y de proximidad se ha demostrado que garantiza mejor la seguridad alimentaria de las personas que la agricultura industrial y permite una mayor producción de comida especialmente en entornos desfavorables, en palabras del relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación Olivier de Schutter, apoyándose en su informe La agroecología y el derecho a la alimentación. A partir de los datos expuestos en este trabajo, la reconversión de tierras en países del Sur a cultivo ecológico aumentaba su productividad hasta un 79%, en África, en particular, la reconversión permitía un aumento del 116% de las cosechas. Las cifras hablan por sí solas.

Si hablamos del precio, y sobre todo lo comparamos con la calidad, una vez más la agricultura ecológica sale en mejor posición. Tal vez no lo parezca a primera vista, porqué hay un discurso único, que se repite y se repite y se repite, que nos dice que lo ecológico es siempre más caro. Sin embargo, no es así. A menudo depende de dónde y qué compremos. No es lo mismo comprar en un supermercado ecológico o en una tienda ‘gourmet’ que comprar directamente al campesino, en el mercado o a través de un grupo o cooperativa de consumo agroecológico, en los primeros los precios acostumbran a ser mucho más caros que en los segundos, donde su coste puede ser igual o incluso inferior que en el comercio tradicional por un producto de la misma calidad.

A parte, nos tendríamos que preguntar cómo puede ser que determinados productos o alimentos en el supermercado sean tan baratos. ¿Estamos pagando su precio real? ¿Cuál es su calidad? ¿En qué condiciones han sido elaborados? ¿Cuántos kilómetros han recorrido del campo a la mesa? A menudo, un precio muy bajo esconde una serie de costes invisibles: condiciones laborales precarias en origen y destino, mala calidad del producto, impacto medioambiental, etc. Se trata de una serie de gastos ocultos que acabamos socializando entre todos, porqué si la comida recorre largas distancias y agudiza el cambio climático, con la emisión de gases de efecto invernadero, ¿esto quién lo paga? Si comemos alimentos de baja calidad que tienen un impacto negativo en nuestra salud, ¿quién lo costea? En definitiva, como dice el refrán: Pan para hoy y hambre para mañana.

Y no solo eso, ¿cuándo entramos en el ‘súper’, qué compramos? Se calcula que entre un 25% y un 55% de la compra en el supermercado es compulsiva, fruto de estímulos externos que nos instan a comprar al margen de cualquier raciocinio. ¿Cuantas veces hemos ido al supermercado a comprar cuatro cosas y hemos salido con el carrito a reventar? El supermercado es una máquina de vender, no nos quepa la menor duda, uno de los espacios más estudiados de nuestra vida cotidiana, para que nuestra compra nunca quede al azar.

Otra afirmación mil veces repetida es la que dice que “la agricultura ecológica es solo para ricos”, o si quien habla busca el insulto, algo frecuente entre el sector “antiecológico”, nos dirá que “la agricultura ecológica es solo para pijos”. Ya sea en un caso como en otro, quienes afirman dichas palabras, les bien aseguro, que nunca han puesto un pie en un grupo o cooperativa de consumo agroecológico porque sus miembros, en general, pueden ser calificados con mucho adjetivos, pero de “ricos” y “pijos” tienen más bien poco. Se trata de personas que apuestan por otro modelo de agricultura y alimentación, a partir de informarse, tomar conciencia, buscar datos contrastados sobre los impactos de aquello que comemos en nuestra salud, en el medio ambiente, entre el campesinado. En esta vida nos “instruyen” para pensar que “gastamos” dinero en comida, pero ¿se trata de “gastar” o “invertir”? La educación es clave. De aquí, que sea fundamental hacer llegar los principios, y las verdades, de la agricultura ecológica al conjunto de la población. Comer bien, y tener derecho a comer bien, es cosa de todos.

Una “agricultura ecológica” al servicio del capital

“La agricultura ecológica no tiene fines sociales y agudiza la huella de carbono”, dicen sus detractores. Aquí la pregunta clave es, ¿de qué agricultura ecológica estamos hablando? Como decíamos en el artículo anterior, una de las amenazas a la agricultura ecológica es precisamente su cooptación, la asimilación de su práctica por parte de la industria agroalimentaria. Y es que cada vez son más las grandes empresas del agribusiness y los supermercados que apuestan por este modelo de agricultura libre de pesticidas y aditivos químicos de síntesis, pero vaciándola de cualquier atisbo de cambio social. Su objetivo es claro: neutralizar la propuesta. Se trata de una “agricultura ecológica” al servicio del capital, con alimentos kilométricos, escasos derechos laborales en la producción y la comercialización. Ésta no es la alternativa de quienes apostamos por un cambio en el modelo agroalimentario. La agricultura ecológica, a mi entender, solo tiene sentido desde una perspectiva social, local y campesina, como han defendido siempre la mayoría de sus impulsores.

Por otro lado, me sorprende que los detractores de la agricultura ecológica se preocupen tanto por la huella de carbono y el impacto de los gases de efecto invernadero en el medio ambiente, cuando su apuesta por una agricultura industrial es precisamente una de las principales responsables de los mismos. Según el informe Alimentos y cambio climático: el eslabón olvidado de GRAIN, entre el 44% y el 55% de los gases de efecto invernadero son provocados justamente por el conjunto del sistema agroalimentario global, como consecuencia de sumar las emisiones provocadas por el cambio en el uso del suelo y la deforestación; la producción agrícola; el procesamiento, el transporte y el empaquetado de los alimentos; y los desperdicios generados. Si a los críticos de la agroecología tanto les inquieta el cambio climático, les sugeriría que apostaran por una agricultura ecológica, local y campesina.

¿Quién impone qué?

“Nos imponen la agricultura ecológica. Yo quiero comer transgénicos, y no me dejan”, dicen algunos, aunque parezca una broma. Sin embargo, ¿quién impone qué? La agricultura industrial sí fue resultado de una imposición, la de la Revolución Verde, promovida desde los años 40, y en décadas posteriores, por gobiernos como el de Estados Unidos y fundaciones como la fundación Ford y Rockefeller, y que implicó la progresiva sustitución de un modelo de agricultura tradicional, donde los campesinos tenían la capacidad de decidir sobre qué y cómo conreaban, a una agricultura industrial “adicta” al petroleo y a los fitosanitarios, que llevó a la privatización de los bienes comunes, y en particular de las semillas. Muchos campesinos no tuvieron elección. Hoy, vemos las consecuencias de este modelo agrario: hambre, descampesinización, patentes sobre las semillas, acaparamiento de tierras, etc.

Aunque la principal imposición agraria ha sido sin lugar a dudas la del cultivo transgénico, y la imposible coexistencia entre agricultura trasgénica y agricultura convencional y ecológica es el mejor ejemplo. Los cultivos transgénicos a través del aire y la polinización contaminan a otros, así funciona lo que podríamos llamar “la dictadura transgénica”. En Aragón y Catalunya, las zonas donde más se cultiva transgénico, en concreto la variedad de maíz MON 810 de Monsanto, la producción de maíz ecológico prácticamente ha desaparecido debido a los múltiples casos de contaminaciones sufridas. Las evidencias son irrefutables, y quien diga la contrario miente.

La enumeración de frases con el único propósito de desautorizar la agricultura ecológica podría continuar. Son tantas las falsedades vertidas que este artículo podría tener tres, cuatro y hasta cinco partes, pero lo dejo aquí. Espero que las informaciones y los datos aportados puedan ser de utilidad a aquellos que frente a verdades únicas se preguntan y cuestionan la realidad que nos imponen.

Encuesta

Tratamiento para plagas

Presencia y control de la plaga
Para el control de la plaga se están desarrollando diversas estrategias de Control Integrado de Plagas, combinando el uso de feromonas sintéticas para el seguimiento de poblaciones, con tratamientos  fito sanitarios en los momentos adecuados.
Una medida recomendada es arrancar y destruir todo el material afectado, así como los restos de la cosecha. Igualmente es recomendable la rotación con cultivos que no sean solanáceas. También el efectuar un seguimiento y eliminación de otras plantas huésped que pudieran albergar a la plaga, especialmente de las especies silvestres que son sensibles a su ataque.
Aunque su acción estaba centrada en América del Sur, recientemente se ha documentado su presencia en España.

Datos positivos de la alimentación ecológica

Cada vez existe más información sobre qué es la alimentación ecológica o biológica y, por ello, al conocer todas sus virtudes, también son más los que se animan a disfrutar de ella, lo que hace que, así, el precio de estos alimentos vaya reduciéndose y estando al alcance de más bolsillos.

Así lo corroboran y demuestran con datos desde EsDeRaíz, proyecto de comercialización de alimentos sostenibles:  cada español, según el Ministerio de Agricultura, destina hoy 20 euros por año al consumo de productos ecológicosfrente a los más de 50 que destinan alemanes, franceses o italianos. Cada vez nos acercamos más a la importancia de este mercado ecológico en otros países europeos.

Otro dato positivo a destacar es que la actual situación de crisis económica, aunque pueda parecer contradictorio, ha hecho que aumente el número de productores agrícolas y ecológicos. Muchos jóvenes sin trabajo han vuelto a solicitar empleo en el campo, y según un estudio realizado por  las Juventudes Agrarias de la COAG, el 18% de estos apuestan por la producción ecológica. 

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¿Qué es la alimentación ecológica?

La alimentación ecológica, biológica u orgánica es aquella compuesta de productos que se obtienen y/o se elaboran de manera natural, sin elementos artificiales y respectando el medio en el que se producen.

En los últimos años el consumo de alimentos ecológicos y por tanto su oferta, ha aumentado considerablemente. Por ello, en facilisimo.com cada vez publicamos más información sobre este tipo de alimentación.

Aquí puedes descubrir todos esos artículos sobre alimentación ecológica.

¿Cómo hacer una huerta en casa?

Cultivar el huerto propio no sólo es una alternativa sana para quienes privilegian lo natural o viven en el campo. También logra embellecer su patio. Aprenda a cómo sacarle provecho a la tierra de su jardín, y cultive sus propias verduras y frutas junto a su familia. Tener un huerto en casa también es una atractiva opción estética: integrado al jardín, puede convertirse en un atractivo punto focal.

ANTES DE COMENZAR:

El terreno asignado a su huerta dependerá únicamente del espacio disponible y de su “asoleamiento”. A modo de referencia, en 45 mts2 se puede cultivar lo necesario para abastecer a una familia de 5 personas toda la temporada. Pero en una franja mínima de terreno también puede mantener pequeños cultivos que le permitirán darse el inigualable gusto de saborear hierbas aromáticas, algunas hortalizas y verduras “al pie de la mata”.

 

Se elije un lugar que reciba sol la mayor parte del día.
  • Si dispone de un espacio abierto —el ideal para un “asoleamiento” parejo — se respeta el orden desde afuera hacia el centro: las pequeñas por los bordes, las bajas y voluminosas a continuación, luego las que requieran respalderas y contra el muro las más altas o trepadoras.
  • Se debe considerar espacio para poder pisar y circular sin dañar su plantación.
  • Las hierbas y especies pequeñas se deben mantener en maceteros o entre las plantas del jardín, reservando la “huerta” para lechugas, tomates, zapallitos, etc.
  • Se deben tomar precauciones con la menta: bajo tierra, sus tallos son verdaderas guías que atraviesan el terreno y pueden invadir nuevas plantas.
2
Hacer un plano de la huerta

 

    • Se hace previamente un pequeño plano en papel, dibujando los espacios que asignará a las distintas variedades, especialmente en función de su tamaño y ubicación en el terreno.
Para un diseño más atractivo, se puede romper la uniformidad. Por ejemplo, en los ángulos de las variedades del centro o contra el muro, se plantan romeros y/o cedrón. En los bordes, se intercalan en forma ordenada las diferentes hierbas aromáticas y aliños: con dos o tres plantas de cada una tendrá suficiente para toda la temporada.
3
Preparar la tierra

 

  • Se inicia cuanto antes la preparación del terreno, para que la tierra “se airee”. Si planta directamente almácigos puede comenzar algunos días más tarde que si siembra semillas.
  • Se delimita el perímetro de su huerta y se procede a su limpieza retirando malezas, piedras y alisando la superficie con ayuda de un azadón y un rastrillo.
  • Se marcan los espacios asignados según el diseño previo, señalando las “camas” o hileras de plantación.
  • Con el azadón se pican unos 15 cms. de suelo, hasta que sienta la tierra suelta y aireada en terrones pequeños.
  • Se incorpora una capa de 2 a 10 cms. de compost y tierra de hoja reforzada, según el espacio disponible y la calidad del suelo.
  • Se puede agregar algo de guano, especialmente si su jardín es grande y la huerta se ubica a cierta distancia de la casa. Atención con esto, porque atrae moscas.
  • Si su terreno es muy ácido podría necesitar agregarle cal, especialmente si siembra legumbres.
  • Si planta papas, no se debe economizar en guano o compost, los tubérculos se benefician mucho con el abono.
Compost
Para una huerta en suelo o maceteros lo ideal es usar compost, una tierra libre de malezas y contaminantes. Entrega nutrientes en forma lenta y prolongada, aumentando la porosidad del suelo. Tiene una textura bien mullida por lo que es indicada para que ninguna hoja o trozo de palo, intervenga en el desarrollo de semillas o plantas.
Guano
Es un abono orgánico y ecológico, que mejora las características físicas del suelo, aumentando la capacidad de aireación. Además estimula la actividad biológica del suelo, lo que es muy bueno para el cultivo en las huertas.
Turba
Cuando se hace una huerta en lugares pequeños, como maceteros o jardineras hay que cuidar la humedad de la tierra, para eso es bueno aplicar turba junto con el compost, que es un mejorador de suelo muy rico en materia orgánica, que retiene la humedad y porosidad del suelo.
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Cómo sembrar o plantar
  • Para tener abastecimiento y surtido por un mayor tiempo, se distribuye la siembra o plantación durante un período de 3 a 4 semanas, en intervalos de 3 o 4 días en cada variedad.
  • La distancia de plantación está determinada por el tamaño de las plantas. Algunos ejemplos:

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Cómo obtener semillas
  • Se cosechan semillas de hierbas al final de la temporada, dejando secar algunas flores en la planta.
  • Las semillas de lechuga, apio, repollo, acelga, cebolla y zanahoria se obtienen esperando que la mataflorezca en la misma tierra.
  • Para obtener semillas de tomate y zapallitos hay que dejar madurar un fruto en la mata hasta que se pone blando. Luego se corta y se deja secar al sol. Una vez extraídas, las semillas se guardan limpias y bien secas.

Agricultura ecologica y permacultura

¿Qué es la Permacultura?

“Permacultura (Agricultura Permanente) es el diseño consciente y mantenimiento de ecosistemas agrícolas productivos, los cuales tienen la diversidad, estabilidad y resistencia de los ecosistemas naturales. Es la integración armónica del paisje y la gente produciendo comida, energía, cobijo y otras necesidades y no materiales de una manera sostenible”

(Bill Mollison 1988, Permaculture A Designers’ Manual)

Zoe Costa del Forcallo
Biologa y Permacultora

Explicar qué es la Permacultura en pocas palabras a veces no es fácil, porque ésta abarca muchas cosas. A menudo se la ha encasillado como una corriente de Agricultura Ecológica, pero va mucho más allá que eso, ya que no sólo busca una manera diferente de hacer agricultura, sino que también busca maneras y respuestas para que nuestras vidas sobre este planeta sean más sostenibles, englobando por tanto aspectos como la Economía, la Bioconstrucción, las Energías renovables, el tratamiento natural de las aguas, las relaciones sociales o el desarrollo comunitario. Hay palabras que pueden asociarse bien a ella, para mi, la Permacultura es Sostenibilidad, alguna gente dice que es una filosofía de vida e incluso es proclamada como una revolución; es el cuidado de la tierra y puede ser incluso una forma de vivir y hasta una forma de sentir.

El Diseño de PermaCultura es el conjunto de conocimientos, filosofías y técnicas conocidas (milenarias y hasta muy modernas), para llegar a construir una Cultura Permanente. La Permacultura como sistema de Diseño de cara al desarrollo sostenible de nuestro planeta, fue por primera vez propuesta en los años setenta por Bill Mollison y David Holmgrem en Australia, como resultado de sus investigaciones y la combinación de técnicas tradicionales y nuevas alternativas del uso de los recursos naturales. La Permacultura es un sistema holístico que trata de restaurar el daño causado a los sistemas naturales al mismo tiempo que gestionar los recursos de manera sostenible para beneficio mutuo de la especie humana y la naturaleza. Trata de trabajar con la naturaleza, no en contra de ella.

¿En qué se basa la Permacultura?

No existen recetas estándar para hacer Permacultura, pero sí existen unos principios de diseño y una ética sencilla que es la base sobre la cual todo se asienta. Esta ética es cuidar la tierra, cuidar la gente y compartir los recursos.

El cuidado de la tierra significa cuidar las cosas vivientes y no vivientes: suelos, especies y sus variedades, atmósfera, bosques, microhábitats, animales y agua, lo cual implica la realización de actividades inofensivas y rehabilitadoras, la conservación activa y el uso ético de los recursos. Todas las acciones tienen que garantizar que los ecosistemas queden sustancialmente intactos y capaces de funcionar saludablemente.

Con el cuidado de la gente se estimula la ayuda mutua entre las personas y las comunidades, tomando en cuenta las necesidades básicas de alimento, abrigo, educación, empleo satisfactorio y contacto humano. Si podemos proveer nuestras necesidades básicas no necesitamos hacer prácticas destructivas a gran escala contra la tierra.

Compartir los recursos es la contribución del tiempo y energía para lograr los objetivos enfocados al cuidado de la tierra y de la gente. Después de haber cuidado nuestras necesidades básicas y diseñado nuestros sistemas lo más hábilmente posible, podemos extender nuestra influencia y energías en ayudar a otros a lograr este enfoque.

Los principios, aunque no vamos a entrar aquí en detalle, incluyen actitudes tales como: Trabajar con la naturaleza, no en contra; el problema es la solución; mínimo cambio para el máximo efecto, todo afecta a todo y el rendimiento de un sistema es teóricamente ilimitado. Existen también unos principios de diseño.

Esta claro que todo el mundo puede hacer Permacultura, se puede aplicar tanto en el campo como en la ciudad, en una gran finca o en un pequeño huerto, e incluso viviendo en un pequeño apartamento en la ciudad. Lo importante es empezar a tomar nuestras propias responsabilidades para encontrar soluciones creativas.

Aunque existen muchos países en los que la Permacultura está mucho más desarrollada que aquí en España o concretamente en Canarias, existen algunos ejemplos vivos que aunque no numerosos si interesantes.

Una finca de Permacultura en algún lugar de Canarias…

La casa es bioclimática, aprovecha las energías naturales y se ha construido con materiales naturales y locales. Toda la finca está diseñada y dividida en zonas, el huerto familiar, donde lo que se produce se cosecha de forma regular, está situado cerca de la casa (Zona 1), los huertos de frutales, bosques comestibles y animales como gallinas o cabras, que aún necesitan cierta atención aunque no constante, se encuentran un poco más alejados (Zona 2), las áreas de los cultivos principales, granos y frutas para comerciar se encuentran todavía un poco más lejos (Zona 3) y las zonas de bosque que requieren sólo atenciones estacionales (Zona 4 – 5).

También se tienen en cuenta los sectores: por dónde viene el viento, por dónde hay peligro de fuego, cuál es el recorrido del sol y se han adoptado estrategias para aprovechar estas energías o para evitar que entren en nuestro terreno. Por dónde viene el viento caliente en verano y hay peligro de incendio hay plantada vegetación que no arde fácilmente y varios estanques de agua, se han colocado barreras de viento de setos de árboles y arbustos para proteger la finca de los viento fríos del invierno, estos además proporcionan hábitat para las especies silvestres, incrementan la biodiversidad y proporcionan productos adicionales tales como frutos silvestres y frutos secos, material para acolchado e incluso proporciona especies que fijan nitrógeno que incrementarán la fertilidad. La casa y las huertas en terrazas están orientadas al este para aprovechar bien la luz y el calor. Se hace un aprovechamiento interesante de la altura, tanto para la recogida y transporte de recursos y nutrientes como para la creación de microclimas.

El agua también se recoge y se cicla tan eficientemente como sea posible, con la recolección y el almacenamiento en estanques y zanjas en las curvas de nivel que además proporcionan paraísos para la vida silvestre (y control de plagas) y acuacultura. Se recoge toda el agua de lluvia a través de cada superficie plana como tejados, caminos, etcétera,… y se ha recuperado el uso del aljibe. Las aguas grises procedentes de las viviendas se utilizan para regar los frutales, mientras que los baños secos ahorran un gasto innecesario de agua y devuelven la fertilidad al suelo que de otra manera se perdería.

La producción agrícola es ecológica y reduce al mínimo posible los insumos, integrándose de manera armónica con la ganadería. Los animales proporcionan fertilidad y trabajo mecánico para la limpieza del terreno, además de los diversos productos que por si mismo ofrecen. Existe una gran diversidad de productos a diferencia de otras fincas convencionales. Los exsumos incluyen frutas y verduras, cereales y granos, madera, etcétera,… Mientras que el valor económico de cada uno de estos productos difícilmente sea tan grande como aquellos equivalentes producidos en un sistema de monocultivos, la diversidad de productos incrementa en gran manera el exsumo o beneficio total del terreno. Otros productos con un ‘valor añadido’ pueden incluir setas que crezcan en paja, vino, muebles rústicos, carbón vegetal, postes, miel, la propagación de plantas comestibles poco corrientes para vender o fertilizantes líquidos embotellados hechos de plantas. La mayor parte de los productos se comercializan desde el lugar o a través de mercados locales, incluyendo los mercadillos de agricultores y un sistema de cestas por encargo. El lugar también está diseñado para ser lo más autosuficiente posible, minimizando de esta manera la necesidad de importar energía o fertilidad de fuera. Se aprovecha la energía del viento, mientras que la energía solar se captura directamente a través de paneles fotovoltaicos en los tejados de las construcciones, o indirectamente a través de la biomasa de los árboles y la madera que puede después ser utilizada como combustible.

Pero… ¿y si no tengo una finca o vivo en la ciudad?

El anterior ejemplo se ha presentado de forma hipotética de lo que podría llegar a ser una finca de una extensión considerable, ya que en Canarias, que yo conozca, no existen muchos proyectos que estén ya en fases más maduras. Pero, ¿qué hacemos si no tenemos esas condiciones?

Como dice uno de los principios de actitud “El problema es la solución”, esto no supone una limitación sino una grandísima oportunidad para aprovechar cualquier espacio por pequeño que parezca para cultivar algo de tu comida y así tomar responsabilidad por nuestra propia alimentación; balcones, terrazas, patios, áticos y hasta jardineras en las ventanas tienen un infinito potencial limitado tan solo por nuestra falta de imaginación. Pero además hay muchas otras cosas que pueden hacerse en una ciudad como formar parte de grupos de trueque o cooperativas de consumo, preocuparte de donde viene lo que consumes y empezar a introducir algunos cambios, reciclar tus basuras, asociarte con tus vecinos y amigos para darle uso a aquellas terrenos no explotados y plantar algunos árboles y verduras, etcétera,…

La Permacultura en el mundo

En la actualidad existen proyectos de Permacultura en más de 120 países, estos representan ejemplos vivos de Desarrollo Sostenible. Muchos de estos proyectos han ido también de la mano del programa de Agenda Local 21. Se trata de una comunidad internacional trabajando en distintos proyectos a nivel local con el mismo objetivo de transformación social y ecológica.

 

Recetas Veganas

Puré de patata con cebolla caramelizada

 

receta pure patata

Ingredientes: 1.5 kg de patatas 1/2 cebolla 2 dientes de ajo rallado 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 100 ml de bebida de avena, arroz, almendras o cualquier otra bebida vegetal. 1 pellizco de sal y pimienta recién molida Elaboración: Pon agua al fuego para hervir las patatas que habremos pelado y cortado […] Leer más

Coliflor con fenogreco y jengibre

 

coliflor

Ingredientes: 1 coliflor mediana cortada 1 cebolla cortada mediana en juliana 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 1 cucharadita de semillas de mostaza 2 tomates cortados en cuadraditos 1 cucharada de semillas de fenogreco 1/2 cucharadita de jengibre recién rallado 1/2 cucharadita de cúrcuma 1 puñado de hojas de cilantro frescas picaditas pellizco […] Leer más

Galletas de naranja y chocolate

 

galletas vegana

Ingredientes: La piel rallada de una naranja y el jugo de media 2 cucharadas de licor de café (lo hay sin alcohol también) 100 gr de azúcar integral de caña 1 cucharada de semillas de lino molidas 1 cucharada de harina o fécula de maíz 150 ml de aceite de girasol 350 gr de harina […] Leer más

Crema untable de semillas de cáñamo, ajo y eneldo

 

receta semillas cañamo

Ingredientes: 100 gr de semillas de cáñamo 2 dientes de ajo 2 cucharadas de jugo de limón 2 cucharadas de agua 2 cucharadas de eneldo picado 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra un pellizco de sal Elaboración: Pon todos los ingredientes en el vaso de la batidora y bate poco a poco. Si […] Leer más

Ensalada de caqui, granada y aguacate

 

ensalada otono

Ingredientes: 1 Caqui mediano cortado en cubitos de unos 3 cm 1/2 aguacate o palta grande cortado en cubitos 1/2 granada, los granitos 1 puñado de hojas de rúcula sal y pimienta recién molida, 1 cucharada de aceite de oliva y 2 cucharadas de jugo de limón o de vinagre de sidra de manzana Elaboración: En […] Leer más

 

Barritas de almendra, dátiles y chocolate

dulce vegana

Ingredientes: 200 gr de almendras 150 gr de coco rallado 100 gr de chocolate negro 1 cucharada de esencia de vainilla 1 cucharada de aceite de coco u otro aceite vegetal 7 dátiles 3 cucharadas de semillas de sésamo Elaboración: En un robot o procesador de cocina (si no tienes usa una batidora), procesa las almendras hasta […] Leer más

Judías verdes con cebolla ahumada

cebolla ahumada

Ingredientes: 400 gr de judías verdes 2 cebollas medianas 1 cucharadita de pimentón dulce Aceite de oliva virgen extra 1 pellizco de sal y pimienta recién molida Elaboración: Corta los extremos de las judías verdes y luego por la mitad o entres partes. Ponlas al vapor durante 30 minutos o hiérvelas hasta que estén tiernas. […] Leer más

Pan tradicional marroquí

receta pan marroqui

Ingredientes: 1 cucharadita y media de levadura seca activa 350 ml de agua y 2 cucharadas 240 gr de harina de trigo 240 gr de harina de sémola de trigo 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 1 cucharadita de sal Además puedes añadir especias o hierbas de tu gusto a la masa Elaboración: […] Leer más

Crema dulce de patata

receta con papa

Ingredientes: 4 patatas medianas 1 boniato mediano 1 cebolla roja mediana 1 diente de ajo 200 ml de caldo vegetal, de agua o de bebida de arroz, avena, almendras, etc. 1 pellizco de sal Elaboración: Sofríe el ajo y la cebolla troceados a fuego lento con un chorro de aceite de oliva virgen en una […] Leer más

Medallones de coliflor

medallones coliflor

Ingredientes: 1 coliflor mediana, cortada en pequeños trozos 2 patatas medianas peladas y cortadas en cuadraditos de unos 2 cm 2 cebolletas cortadas en juliana 1 puñado de hojas de perejil o de cilantro frescas sal y pimienta recién molida al gusto 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra Pan rallado Para la salsa: […] Leer más

Peras rellenas con salsa de chocolate

receta peras

Ingredientes: 4 peras grandes 1 litro de agua 1 rama de vainilla 1 estrella de anís 100 ml de sirope de yacón o de ágave, o 4 cucharadas de azúcar intregral de caña El jugo de 1/2 limón Para el relleno: 120 gr de almendras  –  30 gr de aceite de coco  –  1  cucharada […]  Leer más

Ensalada de berza (kale)

receta berza

Ingredientes: 3 hojas medianas de berza o kale cortadas en juliana 3 patatas pequeñas 60 gr de lentejas 4 rabanitos 1 cucharada de azúcar integral de caña (panela) Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta Elaboración: Enciende el horno a 200 ºC y después pela las patatas y córtalas a lo largo en cuartos […] Leer más